Piel de Cebolla
Recogiendo el equipaje de una vida
Sin necesidad de maletas pesadas
Sollozos de los que se prolongan aquí
Este no es tu viaje, iré solo
Deponiendo un espacio despótico e insustituible
En este mar de podredumbre que ha marcado cardinales
Almanaques depilados uno a uno, de una pared escarchada
Remontando al lóbrego tren que cruza túneles de luz
Jadeo inerte se desprende de mi pecho cegado
Con un olvido irreparable, desmantelado sobre la cama
Ese olvido de tu boca, arco iris en mí ser
Astilla venenosa, anzuelo de tus ojos
Verdes como verdes ebrios, son los míos
Como verdes de quimera son los tuyos
Postrimeros deseos de condena arrojados
Con los arcos de versos contrariados
Mi rostro anémico y muerto imaginando tu risotada
Tu satisfacción, la data de mi óbito
El cascaron que sitiaba el irrespirable olvido
Rompió con el cielo rojo de un atardecer de febrero
Y el aire lo invadió todo, ahogando los “te quiero”
Eslabones que tu corazón nunca llego a trabar
Ni tu piel acre de cebolla manoseó
etelos
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