viernes, 5 de noviembre de 2010

Mirando los Peces

Mirando los Peces


Tus tacones sobre el suelo de mi cabeza
Cada hora, y mientras duermo
No dejan de repiquetear

Tus andares en mi retina nublada
Por el humo de un corazón
Ardiendo de ausencia

Ya no quiero verte
Como letra de cambio a noventa días
Inventándome tus silencios

Ya no quiero domingos de angustia
Ya no quiero resacas de amor
Ni deudas de carnicero ensangrentado

Demolido en un campo de batalla improvisado
Los triunfantes esputándome
Y tu sonrisa de victoria, son mis lágrimas

No sucumbes en mí, y estrangulas mi existencia
No te oigo llorar, ni oler mi piel
Que harás que cambie de fragancia

Nunca dije adiós a mis adentros
Y al hacer el equipaje de tu dicha
No cabe todo el dolor en la valija

Cierro las puertas de los besos
Las ventanas de los despertares de lujuria
Y los armarios que siempre estuvieron vanos

Quiero el fin del andén
El tren estancado, sin estar adentro
Mi última estación es tu boca

Boca atascada de deseos, muda de memoria
Impasible sobre mis ojos enervados
Prendiendo en nuevas vistas

Desnudo de ti
Respirando el frió del fracaso
Y el tiempo de la ignominia
Que no tardará en llegar,,,,,,,,

Etelos

Mil dias

Mil dias 

Me escondo como golondrina en el tejado
Oliendo a ti vestida de fiesta y sacramento
En este viaje fugaz de ida y vuelta
Al ese lugar, desembocadura del odio
El sol blandengue de mayo incestuoso de futilidad domínica
Aporrea las campanas tintinando, ¡ya es la hora!
la hora del último retoque del barniz de tus labios
de la costura proterva que tercia tus glúteos.
Me ennegrezco de mañana con la angustia de sentirte
Ceñida a mí, como el abejorro que desvirga las esencias de una orquídea.
Mil días de rueda de trapiche y mi trigo rígido y sin moler,
Sigue tal y como lo dejaste, ese Junio funesto, disparando balas
cual Goya pintó con óleo en nuestro dos de mayo.
Mil días y este requiebro de amor no se fatiga,
No se extingue, no perece, no olvida
Y tu tumor oxitocinico crece, mordiéndome las entrañas
Prescribiendo, que el volver a verte
Es la única receta de mi catarsis


Etelos


Hoy tambien

Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento. . Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible...