Mil dias
Me escondo como golondrina en el tejado
Oliendo a ti vestida de fiesta y sacramento
En este viaje fugaz de ida y vuelta
Al ese lugar, desembocadura del odio
El sol blandengue de mayo incestuoso de futilidad domínica
Aporrea las campanas tintinando, ¡ya es la hora!
la hora del último retoque del barniz de tus labios
de la costura proterva que tercia tus glúteos.
Me ennegrezco de mañana con la angustia de sentirte
Ceñida a mí, como el abejorro que desvirga las esencias de una orquídea.
Mil días de rueda de trapiche y mi trigo rígido y sin moler,
Sigue tal y como lo dejaste, ese Junio funesto, disparando balas
cual Goya pintó con óleo en nuestro dos de mayo.
Mil días y este requiebro de amor no se fatiga,
No se extingue, no perece, no olvida
Y tu tumor oxitocinico crece, mordiéndome las entrañas
Prescribiendo, que el volver a verte
Es la única receta de mi catarsis
Etelos
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