Milagros
El cenizal rebosaba como la espera en la sala de urgencias
Atisbaba tu cuerpo donado al sueño por la acometida del deseo
Esperando que el abrir de tus ojos claros
Traspusiera el deseo que goteaba de los míos
La libertad escrita en tus pechos ingrávidos
La calzada infinita de tus piernas dúctiles
El color caramelo de tu piel pulimentada por un orfebre
La sabiduría de tus labios orondos
Mientras tú soñabas
La tarde se teñía de nubes perplejas galopando el cielo
Desglosando mi espacio perdido entre sollozos de amor deshonesto
Y comparaba, y comparaba
Sin rozar una sola hebra, de la amarra a la que me asía
El clavo enquistado que arponeaba el corazón
Reposa inanimado, oxidado en un cajón de deudas
Ceñido en la tela bordada del odio con remite
Que lleva mi nombre
No tengo banderas ni rancios escudos
Un corazón de cristal que apunta a verdad
Unas manos que nunca se adulteraron
Y a ti, que revestiste el grafiti donde todo era disfraz
Etelos®
El cenizal rebosaba como la espera en la sala de urgencias
Atisbaba tu cuerpo donado al sueño por la acometida del deseo
Esperando que el abrir de tus ojos claros
Traspusiera el deseo que goteaba de los míos
La libertad escrita en tus pechos ingrávidos
La calzada infinita de tus piernas dúctiles
El color caramelo de tu piel pulimentada por un orfebre
La sabiduría de tus labios orondos
Mientras tú soñabas
La tarde se teñía de nubes perplejas galopando el cielo
Desglosando mi espacio perdido entre sollozos de amor deshonesto
Y comparaba, y comparaba
Sin rozar una sola hebra, de la amarra a la que me asía
El clavo enquistado que arponeaba el corazón
Reposa inanimado, oxidado en un cajón de deudas
Ceñido en la tela bordada del odio con remite
Que lleva mi nombre
No tengo banderas ni rancios escudos
Un corazón de cristal que apunta a verdad
Unas manos que nunca se adulteraron
Y a ti, que revestiste el grafiti donde todo era disfraz
Etelos®
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